Cuando tengas alguna duda, cuando no sepas que hacer, cuando te enfrentes a un reto, cuando creas que no puedes más, cuando estés en un lío y no sepas que camino tomar piensa que haría él. Piensa si se sentiría orgulloso el niño pequeño que aún hay en ti. Piensa si te sentirías orgulloso del hombre en el que te has convertido. Verás todo en lo que te has convertido y todo el camino que has recorrido. Te sentirás orgulloso de todo lo que has vivido y verás que todo el sacrificio ha merecido la pena. Pero si no es así, aún estás a tiempo de cambiarlo. Nunca es tarde.

No pierdas nunca el niño que hay en ti. No te olvides de él.