Reflexiones previas:

¿Como empezar a hablar de una carrera en la que he estado pensando más de dos años? La verdad es que es difícil explicar lo que sentí cuando realizaba el GTP este pasado fin de semana. Hace ya unos años que empecé a correr en montaña y en esa famosa “wishlist”  de la que siempre os hablo estaba esta carrera. Todo empezó por un vídeo que vi por Youtube de la zona de los claveles y el pico de Peñalara, que me enamoró. Me dije esto tienes que vivirlo tú. No me planteé ni por asomo la dureza de la prueba a la que pensaba enfrentarme, sólo quería vivir esa experiencia y estar allí. Con esa idea en mente me apunté en 2015, quizás siendo un inconsciente (ahora después de hacerla os digo que sí que lo era) o quizás motivado por ese pequeño fuego que sentía al ver un evento tan grande. Me apunté si, pero no pude ir, por cosas de la oposición que cambió de fecha y me vi obligado a renunciar con la inscripción ya hecha como muchos sabéis. Eso no me echó para atrás y sabía que tarde o temprano terminaría cumpliendo lo que se estaba convirtiendo en un sueño día tras día.

Hoy os voy a hacer un poco de Spoiler, lo conseguí. Terminé mi GTP por fin y no os podéis imaginar como me siento. Os parecerá una pequeña locura pero cruzar esa meta me ha hecho sentirme increíblemente grande al mismo tiempo que me sentía insignificante mientras recorría todos esos parajes tan bonitos. Este deporte tiene eso, te da lo máximo pero te hace sentirte ínfimo en la magnitud del reto. Te hace darte cuenta de que no somos nada más que una parte insignificante de un todo enorme. Te hace sentirte pequeño para después en apenas a unos metros de una meta hacerte sentirte la persona más grande del mundo. He estado más de dos años con esta carrera en mente, que os puede parecer poco pero han sido muchas horas de trabajo que al final han dado sus frutos.  Ha sido la carrera más larga que he corrido, 24 horas de recorrido. Si 24 horas corriendo. Todo un día.  ¿Que locura verdad?

 

Mi Gran Trail de Peñalara.

Previo a la salida.

Aquí no os voy a hablar de los aspectos técnicos, ni del recorrido, ni de la distancia… os voy a hablar de lo que sentí haciendo esta carrera. Si queréis ver los datos solo tenéis que pulsar aquí: Previo Gran Trail de Peñalara

Tuve la enorme suerte de poder desplazarme el jueves a Navacerrada y creo que fue un factor determinante para que acabara la carrera. Desde estepona son casi 7 horas de viaje, si si, 7 horas. Una locura que me hizo salir a las 12 de la mañana de estepona y llegar casi a las 9 allí. Así que para los que tengáis pensado ir otro año, tened en cuenta ese factor. El desplazamiento es matador.

Amanecimos la mañana del viernes con un día de calor como los que estábamos sufriendo durante la semana. Parecía que el día de la carrera iba a ser duro de calor y no nos equivocábamos. El día comenzó recogiendo el dorsal en el polideportivo, donde además de eso tuve la oportunidad de apuntarme para testear las New Balance fresh foam hierro v2 que nos prestaba la marca para utilizarlas durante la prueba. Creo que no he hecho algo más acertado en todos estos años de carrera pero eso os lo contaré más tarde.

 

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Durante la tarde estuvimos descansando y aprovechamos para preparar la mochila que dejar en Rascafría. Mi idea era dejar un cambio de ropa completo y para no ir tan cargado llevar las reservas de comida en 2 partes. Y así lo hice; dejé en la mochila las New Balance que había estado testeando todo el día, ropa para cambiarme, un batido de proteinas/hidratos/creatina/aminos, geles de Powerbar y como siempre en mis carreras; pasas y dátiles.

Entregamos la mochila y fuimos corriendo a la charla técnica en el centro de cultura de Navacerrada, no tardamos mucho ya que en realidad son 8 o 9 minutos de una punta a la otra del pueblo. En la charla ya se notaban los nervios, tanto que me di cuenta de que no había echado un 2º frontal y me vi comprando uno en un chino por el mero hecho de llevarlo encima. Tengo el frontal principal de Petzl; el modelo Petzl Nao + y pensaba que no tendría que llevar más que uno y una batería para recargarlo. Menos mal que pillé el otro al final.

 

La carrera:

Llegan las 11 de la noche y empiezan los nervios, nos disponemos a pasar el control de salida donde nos piden algunas cosas obligatorias para poder entrar en el cajón. Me gustó mucho eso, ya que no se distinguía entre Pros o pelotón; todos y repito, TODOS, pasamos por el control y se nos pidió el material aleatorio para ver que lo llevábamos.

Como es mejor verlo que explicarlo con palabras, aquí os dejo un vídeo de la salida de la carrera donde podréis (aún estando a oscuras) sentir lo que sentimos nosotros allí.

 

 

Después de grabar el vídeo decidí guardar la cámara y centrarme en el recorrido, sabía que de noche era difícil que algo se viera con claridad así que preferí reservar para el día y centrarme en la subida a Maliciosa. Bastones y ritmo machacón como se suele decir. Marcando un buen ritmo de subida, frontal encendido y disfrutando del recorrido afrontamos la primera gran parte del perfil. Estabamos en Maliciosa en 1.53h y nos habíamos quitado el primer pico de los 4 grandes que tiene el Gran trail de Peñalara. La noche es muy complicada corriendo y la bajada de Maliciosa a Canto cochino era técnica y con arenilla suelta, y como ya me habían puesto en alerta preferí bajar el pistón ahí y pisar con tranquilidad y bajar lo más seguro posible. De día hubiera sido un punto seguro chulísimo para dejarte ir, pero de noche  y justo al empezar es mejor reservar fuerzas que torcerte un tobillo y echarlo todo a perder. Para que veáis una muestra os dejo unas capturas de pantalla de lo que fue un vídeo corto.

 

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Pasamos La Pedriza y  H. de San Blas con la idea en la cabeza de llegar a el Pto. de la Morcuera cuando fuese a amanecer y así lo hicimos. Manteniendo todo el rato un ritmo sin volvernos locos, sabiendo que llegaríamos a la meta si no cometíamos excesos al principio.

¿Dónde está Ángel?

Aunque salimos los 3 juntos nos separamos de Ángel justo antes de Maliciosa pero no nos preocupaba porque sabíamos que era su forma de correr, siempre empieza más reservón y luego hay que pararlo. Así que continuamos hasta la Morcuera parando en cada control y en cada avituallamiento unos 5 minutos por si nos alcanzaba, pero no llegaba a cogernos nunca. En la Morcuera nos enteramos de que se retiraba por un Whatsapp del club y continuamos nosotros la batalla.  En la Morcuera empezaron los primeros descuadres de kilómetros,  donde tendría que estar el control pasó a estar 3 kilómetros más adelante con lo que implica eso: descuadre de comidas, agua y más kilómetros para el cuerpo.

 

La carrera la dividimos en dos partes; La idea era hacer una primera carrera hasta Rascafría y ahí comenzar otra completamente diferente hasta el final del recorrido. Y así fue como lo planteamos, no quisimos mirar más adelante del km 54 donde estaba Rascafría. Y llegamos tal que así:

 

 

Se nos veía buena cara para llevar casi 10 horas de carrera en las piernas. Lo que más me gustó de la carrera fue eso, que fuimos a vivir la experiencia y a pasarlo bien, más allá de tiempos, achuchones de kilómetros y demás. Llevaba dos años para disfrutar esto y lo estaba haciendo como se merecía.

En Rascafría hicimos el cambio de ropa y de zapatillas. Cambiamos comida, headband, nos echamos protección y comimos como para una boda. Los avituallamientos SON DE 10. Geniales en serio. Había de todo y en todo momento.

El cambio de zapatillas, la clave.

Antes de empezar la carrera no había pensado en utilizar las zapatillas NB durante el recorrido, y las llevaba más por una emergencia que por otra cosa. Pero al llegar a Rascafría y después de tanta piedra tenía la planta del pie dolorida en los metatarsos y me decidí a cambiar de zapatilla y utilizar las New Balance que me había cedido la marca. Algunos dirán que es una locura, y yo os digo que si no hubiera cambiado de zapatillas me habría retirado del dolor de pie. Así que en resumen os puedo decir que sí, que el cambio de zapatillas me ayudó a terminar. Y que muy posiblemente sean mi próxima compra. Me ayudó durante el recorrido y me quitó esa molestia en la planta.

 

Salimos de Rascafría en dirección al Reventón, otra zona mítica en este Gran Trail de Peñalara, con más miedo de lo que nos esperábamos que por lo que al final fue. Desde aquí me gustaría mandarle un abrazo enorme a esos voluntarios del control de el Reventón que nos trataron como a reyes. Sois grandes.

 

Sabíamos que venía lo peor al salir del Reventón; ya se veía al fondo Peñalara y sus famosos claveles, pero sabíamos que una vez allí teníamos la carrera hecha. Tendría que salir algo muy mal para que pasando ese punto no llegásemos a la meta. Empezamos a subir a modo lagarto. Zonas técnicas de piedra que me encantaron, unas vistas increíbles y un viento que hacía más llevadero el calor que estábamos sufriendo.

 

Una vez pasados los claveles llegamos a la zona de Peñalara. Por esto tiene su famoso nombre el Gran Trail de Peñalara, y tenía que hacer honor a su nombre. Así fue, simplemente increíble. Aquí os dejo un vídeo de los últimos metros para que nos acompañéis en el recorrido:

VÍDEO SUBIDA AL PICO DE PEÑALARA

 

Llegamos a Peñalara como se ve en el vídeo con casi 15h de carrera y habíamos disfrutado de la zona más técnica (y peligrosa) del recorrido. ¡Ya nos habíamos quitado lo peor! ¡Ahora si que es verdad que solo queda restar!

La bajada a la Granja se nos hizo eterna. No por el recorrido en sí, más bien por el descuadre de kilómetros. Desde el control del Reventón había unos 18 km hasta la granja, con el calor que hacía y en la zona tan técnica nos soplamos el agua en un plis. Así que eso hizo que se nos hiciera más pesado este tramo que otros del recorrido.

Llegabamos a la Granja sabiendo que estarían Ángel y Pili esperándonos y no os imagináis lo bien que sienta y el empujón de moral que te da cuando sabes que vas a ver caras conocidas después de casi 17 h de carrera.

Para mi gusto llegamos a la peor parte de la carrera, donde nos encaminábamos a buscar la casa de la pesca. Ese tramo se me hizo eterno. No por la dureza del recorrido que no era tanto, más bien por que parecía ser eterno. Fue realmente duro de cabeza ese tramo, al menos para mi gusto fue lo peor del recorrido.

Llegamos al control de la casa de la pesca y nos comentaron que nos quedaban unos 3 km de asfalto y unos 3 o 4 de pedriza que se ponía más vertical pero que ya era el último repecho del recorrido. Sólo nos faltaba encarar eso y buscar el Pto. de Navacerrada para “dejarnos caer” o al menos eso nos habían dicho.

Afrontamos la subida con optimismo, no nos quedaba otra. En mi cabeza ya tenía mi esquema de “En el perfil son 4 montañitas y ya estamos en la 4a, mucho no nos puede quedar”. Justo la última cuesta, el último tramo, antes de llegar a fuenfría fue la que nos devolvió a la realidad y nos apretó los remaches. Menos mal que la fuente estaba completamente HELADA. Me faltó quedarme allí a vivir.

Durante el recorrido tuvimos varias incidencias por parte de la organización; se ve que a muchas personas les falló el chip a la hora de entrar en los controles y que nos marcasen con la máquina, como a nosotros. Un ejemplo es el sitio de Peñalara que se ve en el vídeo anterior, donde no le llegó a la organización que pasásemos por allí por una incidencia en la máquina. Y al llegar a Fuenfría ( y después de una llamada de los chicos de New Balance donde les habían comentado en meta que nos habíamos retirado) le comentamos a los chicos del control el tema de la llamada y nos dijeron que es que no habían marcado esa incidencia y que no salíamos en los controles. Que lo hablasemos en meta. Imaginad que después de casi 90 kms por un fallo en una máquina os den por descalificados. El bajón que nos pudo dar y cómo nos podíamos sentir. Aún así seguimos sin pensar mucho en ello y sin hacerle mucho caso. Nosotros haríamos la carrera y sabíamos que habíamos pasado por todos los puntos, ya hablaríamos en meta lo que hubiese que hablar.

El último pico, por fin.

Afrontamos la subida al Pto. de Navacerrada por el famoso camino Smith, un sube-baja que se hace largo más bien por el momento en el que se hace del recorrido que por la dureza del tramo. Una zona preciosa donde nos empezó a anochecer.

Se rompía mi idea de entrar de día. Y no os voy a mentir, me dio un pequeño bajón moral. Esperaba entrar sino de día, casi.

Sacamos los frontales en el Pto. y afrontamos la bajada (que coincide con el primer tramo del recorrido) desde la Barranca hasta Navacerrada. Un tramo de camino técnico donde comenzó a fallar mi batería del frontal y me vi obligado a sacar el de emergencia. ( por no haberlo cargado durante el día ).  Comenzamos a exprimirnos en la bajada, achuchando lo que nos quedaba de energías. Parecía que no llegaría pero sí, por fin vimos asfalto y decidimos echar el resto en la bajada. 24 horas de carrera que no podían terminar de otra manera que echando el resto. No podía quedar mucho y así lo hicimos hasta que encontramos a Ángel y el resto mejor os lo enseño en este vídeo:

 

Conclusiones; Cosas que he aprendido o que hay que aprender:

  • Capacidad de sufrimiento: Me sorprende ver como cada vez más desplazo mi capacidad de sufrimiento y no empiezo a pasarlo mal hasta que pasan muchos kilómetros. En este caso el primer punto donde por primera vez empecé a pasarlo mal fue en el camino a la casa de la pesca. No por dolor de piernas, ni por ir mal de cabeza, fue más bien por el hecho de que parecía interminable y eso fue el detonante que me hizo entrar en barrena mental durante unos kilómetros.
  • Descontrol en los kilómetros:  Una carrera del nivel de Peñalara no puede permitirse el lujo de que a los corredores les salgan casi 8 km más al final de la carrera. Estamos hablando de 8 kms que en un ultra y con el cansancio en el cuerpo pueden ser casi 2 horas si tiene desnivel.  ES LA ÚNICA PEGA QUE LE PONGO A LA CARRERA. La única. Lo demás de campeonato, nunca mejor dicho.
  • Una organización de 10: Sinceramente, de aplaudir. Me encantó el trato en todo momento y la profesionalidad. Los Avituallamientos estaban hasta los topes de comida y de cosas. No faltó de nada en ningún momento. Los voluntarios lo dan todo y nos hicieron sentirnos como reyes durante el recorrido. La gente volcada durante el recorrido dándote ánimos. Es genial. Una carrera a la que ir.
  • Soy un corredor pesado:  Quiera verlo o no, lo soy. Y como tal para carreras de este tipo necesito un extra de amortiguación. Me puede venir bien ir a carreras de hasta 60 con unas zapatillas medio minimalistas pero en salvajadas de este estilo necesito un extra de acolchado. Esta vez las new balance me salvaron la jugada porque de haber intentado terminar con las Salomon Sense que llevaba seguro que lo hubiera pasado peor.
  • El cambio de ropa es fundamental:  Tener un punto donde cambiarte la ropa es fundamental, os parecerá una tontería pero parece como si fuera otra carrera diferente. Es empezar otro reto, más cansado pero otro diferente. Me vino muy bien mentalmente cambiar en el 50 y pico.
  • La alimentación:  La alimentación en este tipo de carreras es fundamental y creo que he encontrado la medida exacta de lo que me hace falta. Consumir lo justo que quemo en cada tramo es lo que me ha hecho llegar tan lejos de kilómetros sin sufrir (relativamente).
  • Rodéate de gente que te apoye: Yo no hubiera terminado esto si no hubiera sido por los ánimos que recibí tanto de Rafa como de Ángel durante el recorrido. Pero más claro lo tengo aún que no habría acabado esto si no hubiera sido por Pili. Gracias por estar ahí, esto también es tuyo.

Galería de Fotos.

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