¡Conseguida!

La Eurafrica 2016 he sido una completa odisea. El día comenzaba bien: hacía sol y un poco de viento pero nada indicaba lo que iba a vivir en la cumbre.

Aunque por culpa de los nervios típicos pre-carrera no pasara una buena noche, me levanté sobre las 6:30 para cumplir todos los rituales típicos y ajustes de última hora. Al final llegué a Botafuegos a eso de las 8:30 después de unos 40 minutos de coche. No tenía prisa por llegar mucho antes, ya había recogido la bolsa y el dorsal el día anterior, así que aproveché para dormir lo máximo posible, me haría falta.

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La carrera empezó a las 9 y unos minutos y salimos desde el C. Hípico de botafuegos a un ritmo alto. Al no colocarme muy adelante en el cajón preferí apretar en plano y adelantar a la gente antes de que llegasen los tapones y las filas interminables. Todo fue según lo previsto hasta que el trazado pasó cerca de unos avisperos sobre el km 4-5. ¡Me habían picado 3 veces en el hombro! ¡3! Es más ¡Nos habían picado a casi todos los del grupo! ¿Cómo no vieron eso al marcar la carrera? Una locura, llevaba de todo encima pero no para las picaduras de avispas y el hombro empezó a doler como es normal. Llegamos al primer control y varios corredores paramos pensando que habría algo pero no tenían nada. Una mujer que allí estaba de voluntaria llamó para que no nos faltase en el siguiente y así fue.

La carrera siguió por caminos estrechos, quizás de más, que nos llenaron las piernas de cortes a todos. (Tendríais que verlas hoy, menudo panorama). Aunque iba con la música se escuchaban de fondo los típicos:” ¡ashh! ¡ahhhhh! ” de la gente al rasparse.

Pasada la primera cota, en el 2o control se convirtió todo en un bosque. En uno de esos de película que está cerrado y de los que te cuesta ver más allá de los árboles. Continuamos unos kms entre zarzales y caminos sinuosos hasta que empezaron a engancharse los caminos conforme llegamos a las cotas altas. Sobre el 17 sabía que tendría una subida típica de bastones y así fue. Todo genial; subida dura que hice con Rafi, compañera del club Sierra Bermeja Trail, con la que compartí unos kms hasta el 24-25. Conforme subíamos hasta alcanzar el pico todo iba cambiando un poco, el viento se hacía más notable y las nubes de niebla daban algo más de miedo que antes.

Sobre el km 18 hasta el 22 (Mulas) fui aguantando el ritmo. Sabía que después de hacer el pico de Antenas todo sería mantener y hacer un pico más al final. Pero la cosa se fue torciendo, seguí subiendo y la niebla se hacía más intensa y cada vez se veía menos. Tenía por delante a 2 chicos pero que claramente llevaban un ritmo superior al mio. Los intentaba alcanzar y mantenerlos en la línea visual pero cada vez era más difícil por la niebla. Decidí echar manos a los muslos y apretar los dientes. Los alcancé pero porque estaban igual que yo, seguían a otro chico con un reflectante amarillo que tenían por delante. ¡Era una locura! Realmente tuve miedo, la señalizacion no se veía clara y la niebla junto con el viento tampoco lo ponían fácil. Pase miedo por unos momentos y de hecho no grabé nada. No tenía tiempo que perder si no quería que se me escaparan los 3 chicos. Llegamos al corte antes de derivar para antenas y un voluntario nos contó que habían tenido que neutralizar la carrera y que ese tramo no se hacía por la peligrosidad ¡Normal! ¡El anterior tampoco se tendría que haber hecho!

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Fue una locura pero una vez pasado eso de la niebla en el pico (y si dejamos de lado que los marcajes del terreno fueron pésimos durante toda la carrera) continuamos en una bajada larga y sostenida que nos llevaría al último pico. El viento hacia de las suyas, tanto que habia tramos en los que era imposible correr. Conforme seguiamos bajando desde el km 29 todo empezaba a normalizarse; la niebla se quedaba arriba y el viento empezaba a dar una tregua.

Continué corriendo hasta el km 36, estaba bien. Tenía buenas sensaciones, no tenía dolores en los gemelos y todo iba sobre ruedas. Llegué al control del 37 y encontré a Juan, el presi que me acompañó hasta el final de la carrera. Gracias a él todo fue mucho más ameno. Hicimos los kms entre charlas, comentando su año de carreras y como habíamos visto el recorrido.

Echamos el resto en el último pico de subida, La Higuera. Y continuamos en una bajada rápida hasta el km 42, de esas que me gustan de piedras giros y movimientos rápidos. Llegamos la base del recorrido y continuó con un sube y baja de 6 km que se me hicieron eternos y donde casualmente empezaron los dolores. No había sufrido dolores en las subidas ni en las bajadas y estaba pasándolo mal por correr a 5:30 ¡Venga ya!

Entramos al recinto distanciados por unos metros pero Juan decidió esperarme para que entraremos juntos. Salió todo en 6:47 al final y oye, bastante bien para el poco tiempo que llevaba de vuelta al campo.

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Conclusiones:

*Me vinieron bien los bastones, y serán un fijo en las próximas ultras.
*Me decepcionó e incluso me hizo enrabietarme el sistema de marcado de la carrera. Una carrera que quiere ser de prestigio no puede tener un marcaje tan deficiente.
*Tengo una familia que no me merezco. Me acompañan a todas estas locuras y si no fuera por ellos seguramente no habría terminado ni la mitad de las veces.
“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla.

Gabriel García Márquez”

Hoy la carrera me ha dejado muchos recuerdos y muchas anécdotas. Me ha pasado un poco de todo: picaduras de avispas, niebla de no ver a 3 metros, neutralizado un tramo de carrera por la visibilidad, ir solo por el recorrido con niebla intensa y creerme perdido… pero me quedo con lo bonito. Me ha dejado unas imágenes increíbles que recordaré toda mi vida y con eso me quedo. La carrera pasa por unas zonas que no creia que existieran en algeciras y con un recorrido genial. He conocido mucha gente que tiene la misma “enfermedad” deportiva que yo, he coincidido con gente con la que he corrido en otras carreras y con los últimos 10 km con el presi, que al final cuando más jodido estaba me ha esperado para entrar juntos.

Una experiencia más que me llevo. ¡Quercus 50 Conseguida!

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